SPIUKWORLD

BICICLOWN: UNA PARADITA EN BOXES

SPIUK news
Experiencias

Un trayecto en autobús durante cerca de 23 horas no debe ser fácil para nadie. Es una prueba para la próstata cuando no sabes además donde parará el conductor y por cuánto tiempo lo hará. Pero sobreviví. El asiento se reclinaba 15º, aunque un viajero sentado detrás, me daba patadas para lo devolviera al ángulo recto.

Entrar en Shangai y ponerte a pedalear en busca de una dirección escrita en chino en tu libreta es lo más parecido a una gymkana. Pero encontré la casa. El encargado de seguridad del complejo me advirtió que no había nadie en el número 36. Era sin embargo otra prueba más de la gymkana.
Oscurecía ya en Shangai y no me quedaba mucha más energía para enfrentar más chinos. Al verme venir escapaban como si en vez de una libreta sostuviera una pistola. El día anterior había llegado a la estación de autobuses de Pekin sin saber si me admitirían, tras una hora y media pedaleando por la ciudad en un día de intensa lluvia. Ya había comprado y devuelto un billete de tren pues no aceptan bicis en el mismo tren en el que tu viajas. Y la contemplación de la gigantesca estación de tren de Pekin me atemorizó más que la visión de una pitón en Tanzania. Si en bus no me querían debería recorrer los casi 1.500 kms entre Pekín y Shangai en bici. Eso arruinaría mis escasos tres meses de visado, previstos para escribir el libro de Asia y trabajar en la nueva película del biciclown, pero no me podía separa de mi Karma.

En la casa número 36 de Shangai me aguardaba Ricard Tomás. Un español que lleva más de 18 años haciendo negocios en China. Una de sus empresas, www.chinatierradeaventuras.com, es la que lo relaciona con la aventura. En ella están también Gustavo Cuervo, que me alojó meses atrás en Xining y Sebas (el creador de Al Filo de lo Imposible) a quien conocí en Litang. Fue el mismo día que conocí a Ricard y a su entrañable amigo Ricardo. Ambos están dispuestos a cumplir la promesa que me hicieron hace meses: "Cuando vengas a Shangai te ayudaremos con tu proyecto"
Tan solo una semana he estado en Pekin. Alojado por el increíble Adam, un polaco que llegó a China en bici y que ha parado a trabajar como arquitecto para poder continuar viaje. Cuando partía de su casa, tras la undécima invitación de Adam para comer, me miraba con un brillo de lluvia en sus ojos. Yo sabía lo que Adam pensaba. Quería ser él quien partiera en bici y yo quien fuera al estudio de Archiland a trabajar.

Espero sin embargo regresar a Pekin. El ministro Don Fernando Arias se ha comprometido a apoyar mi proyecto, junto con el encargado de asuntos culturales, Don Ignacio Morro. El Cervantes tiene intención de organizar una conferencia y espero que algunas empresas españolas radicadas en China colaboren con la causa. Pero será un viaje relámpago (no en bus 24h.)
En Shangai me esperan demasiados deberes. He parado en boxes, no a arreglar a Karma que está espléndida, sino a escribir el libro de Asia y a atrabajar en el documental sobre Asia. He decidido trabajar para ello de nuevo con Filmina. Los creadores de A la velocidad de las mariposas y con Jordi y Ana (los cámaras que me han grabado casi 30 horas en Mongolia). El director que habíamos previsto en un inicio, Nenad (autor de El arte de vivir) no tenía intención de compartir la labor de dirección con los protagonistas del documental. Y antes de revivir escenas de El Gran dictador del genial Chaplin prefiero recurrir a personas con mejor onda.
Se presentan días de escritorio y cafe. Desde Shangai, Paz y Bien, el biciclown.

Aviso legal