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Biciclown: en Japón en las zonas afectadas por la catástrofe

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Experiencias

Algunas veces he tenido que hacer el payaso cuando mi alma estaba rota o cuando deseaba estar en otro lugar. Pensaba que como profesional había que hacerlo, me olvidaba de mis angustias y lo hacía. Ahora quisiera escribir sobre el dolor que desprenden las imágenes de la televisión de Japón. Pero no quiero que esta web sea un testimonio de ese dolor, alimentado hasta la saciedad por las imágenes, sino que quiero traer una sonrisa en estas letras. Porque esa creo que es la misión de los payasos: ser insensibles hasta a su propio dolor para hacer brillar todas las sonrisas ajenas apagando la propia.

En mi rumbo hacia Hokaido pedalearé por muchas de las ciudades que ahora han sido tragadas por el mar y podré visitar los lugares donde las personas desprovistas de hogar han sido realojadas. Confío que entonces sea mejor momento para las sonrisas que ahora, cuando las lágrimas aun saben a salado. Así pues que comience la función.

La parte del sur de Kyhusu donde me encuentro ha sido inmune al tsunami. Aunque algunos de los pueblos que atravesaba avisaban de alerta roja. Afortunadamente no ha ocurrido. Pero por si las moscas no dormía cerca del mar. El día del terremoto de magnitud 9 dormí en un pequeño templo que se levantaba cerca de algunos campos de arroz. Apenas una tarima de madera y un techo, pero más que suficiente para pasar la noche.

Tengo la suerte de pedalear estos días con una japonesita, Sacho, la hija de la familia Takao donde he pasado unas semanas en Setaka. Quiere recorrer Japón en bici para degustar la rica comida japonesa y contarlo al mundo a través de su web. Le ha venido de perlas que hubiera un ciclista de larga experiencia a su lado para arreglar todo lo que una mujer que casi no se había subido a la bici estropea. Y a mi su compañía me viene de maravillas porque puedo comunicarme mucho más fácil con los locales. Como hoy, donde la familia que regentaba la única tienda del pueblo, nos ha cedido su vieja casa en la que pernoctaremos. Hacemos pues un tándem aceptable.

Gracias a Sachi he probado comida que no estaba al alcance de mi presupuesto. La cocina de Kumamoto es conocida por su variedad: desde carne de caballo hasta raíz de loto rebozada en mostaza. La zona que recorrimos hoy es famosa por los erizos. La temporada dura apenas tres meses y acaba justo en marzo. Confieso que nunca antes había probado erizo y su carne es como jugo que se deshace en la boca. Y para acompañar el erizo pescado crudo, sashimi, uno de mis platos favoritos en Japón. Las comidas casi siempre van acompañadas de sopa de misho, caliente y revitalizante.


Mientras consigo llegar a las zonas afectadas por la catástrofe os iré contando detalles de la gastronomía japonesa y los cotilleos que me pueda enterar gracias a ir viajando con una japonesa por japon.

Desde el kotashu (la versión japonesa del brasero) Paz y Bien el biciclown.

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