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Biciclown: a meter la primera

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Experiencias

Tras asistir a las celebraciones de la victoria de los All Blacks sobre una luchadora Francia comencé a pedalear por este país. Pedalear no es sin embargo el término más exacto. Arrastrarse sería más apropiado. La alianza del viento y las brutales rampas es eficaz para detener mi camino. Solo alguien fuera de sus cabales haría 100 km al día pedaleando en Nueva Zelanda. Y por otro lado sería como comerse un tiramisú con una cuchara sopera.

Nueva Zelanda es para saborear al ritmo que imponen los feroces vientos y las subidas descomunales. Especialmente duras son en la isla del norte, la que ahora recorro. En el sur me han dicho que son puertos más largos pero más tendidos. En el norte no alcanzan la categoría de puertos pero bastan 500m al 16% para obligarme a meter primera. En un país así el cambio Rohloff es especialmente útil. Lo ondulante del terreno exige jugar continuamente con las marchas y pasar de la 1 a la 10 en cuestión de metros.

Durante mis días en Auckland me dediqué fundamentalmente a "hacer la calle". No solo con el objetivo de reunir los fondos suficientes para volar en Abril 2012 desde aquí hasta Alaska sino porque estar en la calle con mi bici y el mapa del mundo a mis pies se ha revelado como una genial fórmula para conocer otras personas. La sorpresa vino cuando una de esas personas resultó ser un seguidor de mis pasos por el mundo. Un chico de Argentina que desde hace años lee mi web y que no daba crédito a encontrarse con el biciclown en una céntrica calle de Auckland.

He recibido además invitaciones de muchas personas para pasar con ellos unos días. Gente que no tiene miedo de invitar a un extraño a casa, gente que arriesga un poco y gana mucho. Si nunca ampliamos nuestro círculo de amigos la vida es perfecta. Pero es como comer todos los días arroz, usar siempre el mismo camino para ir a la oficina o leer exclusivamente un libro. Conociendo a nuevas personas es muy posible que alguna de ellas sea de nuestro palo.

Dentro de poco me volveré a encontrar con Hutch. El ciudadano del mundo que con 71 años le ha puesto un poco de pimienta a su vida y recorre el mundo en bici. Juntos trataremos de llegar hacia la punta norte de esta isla del Norte. Allí en el Cabo Renga se dice que el alma de los maoríes viaja al más allá. Un lugar de gran energía mística y espiritual. Paz y Bien, el biciclown.

www.biciclown.com


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