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Biciclown: de Oviedo a Sidney en 82 lunas llenas

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Sólo el que viaja a la velocidad de las mariposas, el que busca refugio en los árboles cuando el cielo se convierte en mar, el que saluda al viento cuando se pone de su parte, sabe que la distancia que separa ambas ciudades no se mide por kilómetros sino por lunas. En los indicadores de carretera que hay en Australia te advierten que el siguiente café está a 15 minutos, el próximo hotel paradisíaco se halla a tan sólo 30 minutos... Dan por hecho que uno viaja a 110km/h. Es una prueba más de que en Australia los ciclistas o los caminantes, aquéllos que se desplazan a la velocidad de los lediópteros, no son tenidos en cuenta. Por la radio los camioneros no esconden su odio hacia los ciclistas: "no pagan tasas, ni licencia, ni tienen seguro..., lo quieren todo y no dan nada" Un trabajador de la carretera me lo dijo, tal cual, en persona. La agresividad hacia los ciclistas en Australia no es por lo tanto casualidad sino premeditada.

Entré a Sidney tratando de ponerme a resguardo en el carril bici pero era imposible. El carril bici desaparecía sin previo aviso o se cortaba en un muro, en un árbol o en un cul de sac. Las cuestas de Sidney son dignas de El Angliru. Con los coches aparcados en el carril bus y el carril bici ausente, no me quedaba más que ir al carretera y allí, la violencia de algunos conductores ponía a prueba mi paciencia. Mi objetivo era una callecita del barrio de Campsie donde una extravagante uruguaya de 72 años me abría su casa y corazón. Ladis no me había visto antes. Tan sólo había leído la entrevista que publicada en internet sobre mí. Ladis salío hace más de 37 años de Uruguay con sus niños por un tema que, por no profundizar más, podríamos decir de estética. En aquélla época en Uruguay los policías no permitían que los jóvenes llevaran el pelo largo. Y no es que a ella le gusta el pelo largo, pero lo que no soporta es que una clase de personas decidan cómo deben tener los demás el cabello. Y llegó a Australia y descubrió que aquí el pelo largo estaba permitido y se quedó. La extravagancia a la que aludía es debida simplemente a que le gusta viajar: "un gusto caro", según ella. No tanto si lo haces en bici, le decía yo. Se reía diciéndome que ella en bici ya no puede. Ladis personifica la respuesta a la pregunta que tantas veces me hacen: ¿por qué viajas?

Llegué a Sidney el viernes tras etapas de más de cien kilómetros en los que Karma sufría pinchazos a diario a causa de uno de las carreteras más llenas escombros que he conocido (cada 50 metros hay basura). Tenía que estar aquí el fin de semana para acudir a los mercados. Por fin, hoy lunes, me puedo sentar a organizar los envíos a los clownfunders de los dvds, responder los mails y actualizar la web. También podré organizar la presentación oficial de mi película el día 25 de septiembre en Australia, Sidney. Será en el Club español a las cuatro de la tarde con entrada libre. Gracias fundamentalmente a la pasión de dos personas: Maria Luisa y Ana. Dos mujeres que, al igual que Ladis, han tratado de colaborar en mi proyecto dejando en fuera de juego a Instituciones de renombre, representantes de la cultura de España en el extranjero. Explicarle a alguien que llevas 7 años fuera de tu país, has escrito tres libros y has publicado dos documentales, además de realizar 58 espectáculos de clown gratuitos para más de 18.000 personas, y obtener por respuesta un "suerte con tu proyecto, lamentablemente no podemos colaborar", es..., triste.

Pero sigo con mi sueño, que nació el 19 de noviembre del 2.004 en Oviedo (Asturias-España) y sus raíces han llegado ya a la otra parte del mundo, a las antípodas.

Aquí podeis ver la convocatoria para el domingo en Australia

Paz y Bien, el biciclown
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